
CAYÓ "EL PIRATA DE CAPILLA": HABÍA SALIDO HACE 15 DÍAS DE PRISIÓN Y FUE IMPUTADO POR TRES HECHOS DELICTIVOS
El sujeto fue aprehendido en Capilla del Señor tras una seguidilla de robos y violentas amenazas. Las cámaras de seguridad y la labor judicial resultaron claves para su captura.
El conocido personaje del ambiente delictivo local, M.B.B, apodado por algunos vecinos como “Mike Wazowski” y popularmente conocido como “El Pirata de Capilla” —alias relacionado con que posee un ojo de vidrio—, volvió a quedar en el centro de la escena policial luego de protagonizar una raid delictivo en Capilla del Señor.
El dato que más llamó la atención de los investigadores es que Barrios había recuperado la libertad hacía apenas unos quince días, tras estar detenido desde el 2 de enero de 2025 en una causa por "Desobediencia". Sin embargo, su retorno a las calles duró poco y finalizó tras una serie de atracos contra la propiedad en distintas zonas de la localidad.
De "Averiguación de ilícito" a una seguidilla de robos
La investigación dio un giro crucial el 15 de septiembre de 2026, cuando el análisis conjunto de las cámaras de seguridad públicas y privadas permitió reconstruir el itinerario del sospechoso. Los investigadores policiales lograron identificarlo rápidamente gracias a sus características físicas distintivas y la vestimenta utilizada al momento de cometer los delitos.
En primer lugar, se constató que el pasado 13 de septiembre de 2026, alrededor de las 16:00, Barrios ingresó a un comercio de servicios fúnebres, ubicado en la calle Constitución n.° 572. Tras dirigirse a una de las salas de la parte posterior del inmueble, se apoderó de distintos objetos para luego darse a la fuga.
Dos días después, en la madrugada del 15 de septiembre, cerca de las 00:30, el imputado se presentó en un domicilio del barrio La Boca. Luego de abrir el portón de acceso del terreno delantero, sustrajo una bicicleta rodado 26.
Violenta tentativa de robo e intimidación en un kiosco
El hecho de mayor gravedad se registró pocas horas más tarde, cerca de las 06:00 de la mañana del mismo 15 de septiembre, en un kiosco ubicado en la calle Mitre n.° 465. Allí, el delincuente intentó sustraer una botella de vino y dos máquinas de afeitar marca Gillette.
Ante la negativa del comerciante a entregar la mercadería, Barrios inició una intimidación explícita. "Vos sí podés, no me hagas poner atrevido, si vos no me lo das lo voy a agarrar", le dijo mientras se tocaba el bolsillo izquierdo del pantalón, agregando de inmediato: "¿Vos querés ver el fierro?".
Sin detenerse, el agresor lanzó una grave amenaza directa: "Si no fuera porque conocés a mi grupo de amigos, yo hubiese entrado, te hubiese atado y te pelo la caja, computadora, tu celular o, si te querés hacer el loco, te pego un puntazo". Acto seguido, tomó los productos y los ocultó entre sus prendas. Sin embargo, no logró consumar el robo por causas ajenas a su voluntad, ya que la inmediata intervención del personal policial permitió desbaratar el ilícito en el lugar.
Encuadre legal y rápida respuesta institucional
Tras la recopilación de testimoniales, prueba fílmica y comparativa de imágenes, la Fiscalía dispuso la recaratulación de las actuaciones iniciales (que habían comenzado como "Averiguación de Ilícito") para unificar las causas.
Las conductas del Pirata de Capilla del Señor encuadran prima facie en los delitos de hurto consumado y robo simple en grado de tentativa}, todos atribuidos en calidad de autor y en concurso real entre sí, según los artículos 42, 45, 55, 162 y 164 del Código Penal. La intimidación desplegada integra el medio comisivo del robo tentado, sin una atribución autónoma por amenazas.
El fiscal a cargo, el Dr. Juan Manuel Esperante, dispuso que el imputado permanezca aprehendido mientras avanzan las diligencias procesales.
En este marco, se destaca el trabajo coordinado e integral entre la Secretaría de Seguridad de Exaltación de la Cruz, conducida por Juan Manuel Boubeta, la Comisaría de Capilla del Señor, bajo el mando del comisario Claudio Correa, y la UFI de intervención liderada por el fiscal Juan Manuel Esperante, cuyo rápido accionar permitió esclarecer los hechos y devolver la tranquilidad a los vecinos.