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¿El fin de lo nacional? El boom de la ropa importada llega a los supermercados con precios que sorprenden

Tras el caso de Coto, ahora el mayorista Yaguar de Maschwitz sumó marcas como H&M, Gap y Forever 21 a valores muy inferiores a los del mercado local.

¿El fin de lo nacional? El boom de la ropa importada llega a los supermercados con precios que sorprenden

Tras el caso de Coto, ahora el mayorista Yaguar de Maschwitz sumó marcas como H&M, Gap y Forever 21 a valores muy inferiores a los del mercado local.

La postal se repite y genera preocupación en el entramado productivo de la región: grandes cadenas de supermercados que, aprovechando su capacidad financiera, inundan las góndolas con indumentaria importada, generando una presión difícil de sostener para la industria nacional.

El caso más reciente se da en el mayorista Yaguar de Ingeniero Maschwitz, partido de Escobar. Siguiendo una estrategia comercial agresiva —iniciada semanas atrás por COTO—, la cadena incorporó indumentaria y calzado de marcas como H&M, Gap, Forever 21 y New Balance. Se trata de productos terminados que ingresan al país y se comercializan a valores que, para una pyme argentina, muchas veces no llegan a cubrir ni los costos de confección.

El outlet de marcas internacionales que abrió el mayorista Yaguar.
Outlet. La tienda de ropa y calzado de marcas internacionales del mayorista Yaguar.
 

Una competencia desigual Lo que para el consumidor aparece como una oportunidad de compra, para el sector textil representa una competencia que muchos califican de desleal o, al menos, profundamente asimétrica. Mientras las fábricas locales deben afrontar cargas impositivas, paritarias, costos energéticos y de insumos, los grandes superficies vuelcan al mercado stocks de temporadas pasadas del hemisferio norte a precios de saldo.

En la sucursal de la Colectora Oeste (km 42,500), se observan zapatillas entre $25.000 y $60.000, y remeras desde $11.900. Son cifras que contrastan fuertemente con la realidad de los comercios y fabricantes de la zona, que se ven imposibilitados de competir en esa franja de precios sin trabajar a pérdida.

El dilema del desarrollo La llegada de estas marcas (que incluyen también a Bershka y gorras Goorin) plantea un escenario complejo. Si bien responde a una demanda de precios bajos ante la pérdida de poder adquisitivo, la sustitución de producción local por importación directa en cadenas de consumo masivo enciende las alarmas sobre el futuro de los talleres y el empleo genuino en el país.

El interrogante que queda flotando es cuánto tiempo podrá resistir el tejido industrial local ante estas reglas de juego, donde la vidriera del supermercado empieza a desplazar al trabajo argentino.

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