
JUAN GIL NAVARRO DETALLÓ SU NUEVA VIDA EN CAPILLA DEL SEÑOR Y CONTÓ UNA CURIOSA INVASIÓN QUE SUFRIÓ EN SU CASA
A sus 52 años, el reconocido actor decidió radicarse en el partido de Exaltación de la Cruz para alejarse del ritmo frenético de la Capital Federal. En una entrevista, reveló cómo vive el día a día y los particulares desafíos de la naturaleza local.
Aunque gran parte de su trayectoria profesional continúa ligada a los teatros de la Ciudad de Buenos Aires, desde comienzos de 2025 el actor Juan Gil Navarro decidió tomar distancia del ruido y reorganizar su vida cotidiana en un entorno completamente diferente. A sus 52 años, el artista optó por mudarse a Capilla del Señor, cabecera del partido de Exaltación de la Cruz, ubicada a unos 80 kilómetros de la Capital Federal.
En diálogo con Mario Pergolini en el programa Otro día perdido (Eltrece), el dramaturgo brindó detalles de esta elección que venía anhelando desde hace mucho tiempo. Allí construyó su propia vivienda en un espacio rodeado de naturaleza, donde prioriza el bienestar, la introspección y un reencuentro profundo con la escritura, desarrollando proyectos personales vinculados al periodismo, la política y la ficción.
Los desafíos de la naturaleza y una "invasión" particular
Lejos de romantizar de manera absoluta la experiencia, Gil Navarro confesó que las primeras dos noches sufrió el cambio de ambiente debido a ruidos extraños que luego naturalizó. Sin embargo, lo que más llamó la atención de la mesa periodística —donde también participa Evelyn Botto— fue su revelación sobre la fauna exótica de la zona.
Al ser consultado sobre cómo se lleva con las alimañas locales, el actor sorprendió al relatar una "invasión de ardillas" que le generó serios dolores de cabeza durante la última temporada estival. "Se escaparon de un zoológico y se comen todos los caños", explicó el intérprete, haciendo referencia a la población de ardillas de vientre rojo que habita en la región.
El dramaturgo detalló que la situación se complicó por factores climáticos: "Hubo una sequía grande en el verano y me comieron cuatro veces los caños de un tanque de agua". En tono jocoso, calificó a estos animales como "tremendos" y "agresivos" a la hora de buscar recursos, concluyendo entre risas que en los alrededores de su hogar también conviven ficticiamente "zorritos, elefantes y jirafas".