
La Marcha de las Malvinas: el himno que transformó el dolor en memoria colectiva
A 44 años de la gesta, la composición de Carlos Obligado y José Tieri sigue siendo el puente emocional que une a las generaciones de argentinos con la causa de las islas.
La Marcha de las Malvinas no es solo una canción: es un eco persistente de la historia, nacido mucho antes de la guerra y resignificado para siempre por ella. Mucho antes de 1982, esa melodía ya hablaba de neblinas y de un territorio que parecía lejano, pero nunca ajeno. Sin embargo, fue el conflicto bélico el que la convirtió en un símbolo profundo que hoy, en cada acto en Exaltación de la Cruz, vuelve a emocionar.
La letra pertenece a Carlos Obligado, hijo del reconocido poeta Rafael Obligado, mientras que la música fue compuesta por el santafesino José Tieri, quien fuera pianista y saxofonista. Juntos crearon una pieza que transmite cuatro pilares fundamentales: la memoria para no olvidar el "manto de neblinas", la afirmación de la soberanía, el reclamo ante el "extraño pabellón" y un sentimiento colectivo que mezcla orgullo con dolor.
Aquellos días de abril marcaron a fuego a jóvenes soldados que, muchas veces sin experiencia, enfrentaron el frío y la incertidumbre. La canción los acompañó en radios y voces quebradas, dejando de ser una simple composición para transformarse en el testimonio de quienes sobrevivieron y el homenaje a quienes no volvieron.
Hoy, la verdadera batalla que la Argentina debe dar no es militar, sino contra el olvido. La memoria, cuando es colectiva, se vuelve una forma de construir futuro. Mientras haya un vecino que cante o un joven que pregunte, Malvinas seguirá siendo más que una página de los libros: será una causa que nos convoca a todos.