
LA VUELTA DEL TRUEQUE EN VILLA ASTOLFI: ALIMENTOS Y PRODUCTOS DE PRIMERA NECESIDAD FUERON LOS MÁS BUSCADOS
Con la participación de casi 50 puestos, vecinos de la zona y localidades aledañas intercambiaron ropa, servicios y mercadería para hacer frente a la crisis. La iniciativa busca repetirse en los próximos días.
Un enterito de bebé a cambio de un yogurt bebible y una galletita. Ese mensaje, publicado en el grupo de WhatsApp del club del trueque, resumió el espíritu de la jornada que se vivió este sábado en la sede de la Sociedad de Fomento Villa Astolfi. Dentro del tinglado de la entidad se instalaron casi 50 puestos donde la mayoría de los asistentes ofreció indumentaria con el objetivo directo de conseguir alimentos de almacén, entre los que destacaron el aceite y el azúcar.
La iniciativa surgió a partir de asambleas organizadas por la agrupación Libres del Sur, en el marco de la difusión de un informe sobre emergencia alimentaria. Según ese relevamiento, siete de cada diez familias debieron modificar sus hábitos de consumo por falta de recursos para acceder a la canasta básica, una situación que afecta incluso a hogares con trabajadores formales.
Dinámica e intercambio de servicios
Las mesas se montaron en el salón desde las 10:00 de la mañana. Pese al intenso frío, la concurrencia fue en aumento con el correr de las horas. A los residentes locales se sumaron vecinos de Presidente Derqui y de la zona de la Tribarrial (La Lomita, San Alejo y Agustoni).

Además de prendas de vestir usadas y nuevas, los puestos exhibieron artículos de bazar, herramientas y juguetes. Entre los intercambios más singulares figuró la oferta de un inhalador para el asma y EPOC a cambio de aceite, azúcar y tomate. Asimismo, un peluquero de la zona ofreció cortes de pelo como moneda de cambio por mercadería, logrando concretar varias transacciones.
Testimonios del reencuentro con el canje
La mayoría de los puestos estuvieron atendidos por mujeres, muchas de las cuales aportaron productos caseros como pan para obtener artículos de almacén. "La comida está muy cara y no llegamos a comprar lo que necesitamos. En casa somos ocho y no podemos cubrir todas las comidas. Con suerte llegamos al día 12 y después nos rebuscamos como podemos", relató una de las participantes.

Por su parte, una jubilada que percibe la haber mínimo recordó haber participado de estas dinámicas en 2001 y logró intercambiar prendas por fideos, arroz y una lata de atún. En la misma línea, un trabajador asistente expresó: "Tengo trabajo, pero no alcanza. Esto es una ayuda; ya estuve en el trueque en el 2001 y nadie quiere volver, pero hoy me las tengo que rebuscar".
Los organizadores confirmaron que proyectan realizar una nueva edición del club del trueque en el corto plazo, siendo la zona de la Tribarrial una de las probables sedes para la próxima jornada.