
Reforma laboral de Milei: un avance sobre el tiempo, el salario y la salud de los trabajadores
El próximo 11 de febrero comienza el debate en el Congreso Nacional. El proyecto busca desmantelar derechos históricos, precarizar la vida familiar y licuar los ingresos de los asalariados.
El proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno de Javier Milei no representa una modernización, sino un retroceso de un siglo en conquistas sociales. A través de mecanismos como el "banco de horas", se faculta al empleador para disponer de la jornada laboral de manera discrecional, permitiendo días de hasta 12 horas de trabajo. Esto elimina de facto el pago de horas extras con recargos del 50% o 100%, canjeándolas por francos compensatorios decididos por la empresa, lo que destruye la planificación familiar y el descanso de los vecinos de Exaltación de la Cruz.
En términos económicos, la reforma habilita la rebaja salarial al permitir que el empleador elimine premios, comisiones y adicionales de forma arbitraria. Además, el nuevo esquema de indemnizaciones excluye del cálculo conceptos clave como el aguinaldo y las vacaciones, permitiendo incluso el pago de la liquidación en 12 cuotas mensuales.
Otro punto crítico es la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL). Financiado con el 3% del salario, este sistema no solo facilita el despido, sino que se sustrae de las contribuciones patronales, desfinanciando el sistema previsional y perjudicando directamente a nuestros jubilados.
La normativa también apunta contra la organización colectiva: limita el derecho de huelga al catalogar casi toda actividad como "esencial" (exigiendo guardias de hasta el 75%) y elimina la ultraactividad de los convenios, dejando a los trabajadores sin piso mínimo de protección al vencer sus contratos. En definitiva, el trabajador queda aislado y forzado a aceptar condiciones a la baja bajo amenaza de pérdida de empleo.