
Alarmante informe: la Argentina registra un femicidio cada 35 horas
Estadísticas de observatorios revelan que en Argentina ocurre un femicidio cada 35 horas. Se registraron más de 140 crímenes y cientos de tentativas en lo que va del año.
Las estadísticas sobre violencia de género en Argentina vuelven a encender todas las alarmas. Un nuevo relevamiento difundido en las últimas horas revela una cifra desgarradora que expone la profunda gravedad del flagelo: se registra un femicidio cada 35 horas en todo el territorio nacional.
Los observatorios Ahora Que Sí Nos Ven y La Casa del Encuentro difundieron sus informes correspondientes a los primeros siete meses de 2026 y coincidieron en advertir un alto nivel de violencia de género en el país. Según los relevamientos, se registraron más de 140 femicidios entre enero y julio, además de cientos de intentos de asesinato en ese mismo período.
Las cifras de los relevamientos
El informe del observatorio Ahora Que Sí Nos Ven contabilizó 147 femicidios, lo que equivale a un asesinato por razones de género cada 35 horas. En ese mismo período también registró 234 tentativas de femicidio.
Por su parte, el observatorio Adriana Marisel Zambrano, perteneciente a La Casa del Encuentro, informó 142 femicidios y 300 tentativas, reflejando un escenario de violencia sostenida.
Los informes fueron difundidos mientras continúa la investigación por el femicidio de Mailén Antonich, la joven de 25 años asesinada en Mar del Plata tras asistir a una supuesta entrevista laboral.
Radiografía de los datos de Ahora Que Sí Nos Ven
Según el relevamiento de Ahora Que Sí Nos Ven, las 147 víctimas se distribuyen de la siguiente manera:
- 119 femicidios directos.
- 17 femicidios vinculados.
- 7 casos de instigación al suicidio.
- 4 travesticidios y transfemicidios.
Como consecuencia directa de estos crímenes, 145 niñas, niños y adolescentes quedaron sin madre.
El estudio también señala precisiones sobre el perfil de los agresores y las modalidades empleadas:
- El 64% de los agresores eran parejas o exparejas.
- El 45,6% de los femicidios ocurrió en la vivienda de la víctima.
- Las armas blancas fueron utilizadas en el 28,6% de los casos y las armas de fuego en el 25,2%.
- El 15% de las víctimas había realizado denuncias previas por violencia de género.
Las estadísticas presentadas por La Casa del Encuentro
Por su parte, el observatorio Adriana Marisel Zambrano registró en su balance:
- 123 femicidios y femicidios vinculados de mujeres y niñas.
- 5 transfemicidios.
- 14 femicidios vinculados de varones adultos y niños.
Además, la organización precisó que 155 hijos e hijas quedaron sin madre, de los cuales el 72% son menores de edad.
En este relevamiento se destaca que:
- El 55% de los agresores eran parejas o exparejas.
- El 69% de los crímenes ocurrió en la vivienda de la víctima o en el domicilio compartido con el agresor, lo que vuelve a ubicar al ámbito doméstico como el principal escenario de los hechos.
Una problemática estructural y el reclamo de la sociedad civil
El informe de ambos laboratorios detalla patrones alarmantes que se repiten en la mayoría de los casos analizados:
- El círculo íntimo, el lugar de mayor riesgo: La gran mayoría de los femicidios son cometidos por parejas o exparejas de las víctimas, lo que confirma que el hogar sigue siendo el espacio más peligroso para las mujeres en situación de violencia.
- Denuncias previas: Un porcentaje significativo de las mujeres asesinadas ya había realizado denuncias formales contra sus agresores o había pedido ayuda al Estado, evidenciando graves fallas en los dispositivos de protección y seguimiento judicial.
- Impacto colateral: Detrás de cada femicidio quedan hijos menores de edad que se transforman en víctimas indirectas, sumándose a una lista de huérfanos que requiere urgente contención social y económica por parte del Estado.
Frente a este escenario crítico, colectivos feministas, organizaciones sociales y familiares de víctimas vuelven a alzar la voz para exigir medidas más eficaces, presupuesto real para la prevención y asistencia integral, y una respuesta judicial con perspectiva de género que actúe con celeridad ante las denuncias.